
Conocida en todo el mundo, el principal símbolo de Puerto Vallarta, el templo de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, celebrará 90 años el 12 de octubre del 2011.
Su construcción se debe al temple y dedicación del cura párroco Don Rafael Parra Castillo, quien supo conjuntar los esfuerzos de su grey y que con el paso de los años se ha convertido en uno de los lugares más visitados y fotografiados por los turistas que llegan a nuestra ciudad.
En su interior se albergan auténticas obras de arte como: las pinturas que decoran la cúpula del templo obra del pintor Daniel Lechón. El “Via Cruxis” alrededor de sus paredes interiores, el púlpito, los confesionarios y la barandilla del comulgatorio tallados con madera preciosa por el señor Martiniano Ramírez, el antigüo altar de mármol.
Y de manera sobresaliente la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe que fue realizada por el artista Ignacio Ramírez, copia fiel y que fue tocada con el sagrado original que se encuentra en su Basílica en la ciudad de México.
El diseño de la torre y la corona fue diseño del propio presbítero Parra Castillo, hoy el principal icono de nuestra ciudad. Que no es como erróneamente se relata, una réplica de la corona utilizada por la emperatriz Carlota, porque su jerarquía en la nobleza solo le permitía usar una tiara de Emperatriz.
Por tradición y devoción el 12 de Diciembre acuden a la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe miles de peregrinos para celebrar a la Virgen del Tepeyac, festividad a la que acuden propios y extraños.
La torre de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe se ha convertido en el símbolo que identifica mundialmente el encanto de Puerto Vallarta. No lejos del mar y al pie mismo de la sierra que cobija el caserío, su prestancia destaca sobre los tejados rojos, las calles empedradas y los manchones de verdor de bugambilias, copas de oro, hule y palmeras. Las campanadas de su reloj marcan el pulso de la vida vallartense y el tañido de sus campanas festeja solemnidad, llora duelos y convoca multitudes, que, en las fiestas patronales de diciembre, convierten las calles aledañas en verdaderos ríos humanos.
Se acepta comúnmente que Puerto Vallarta fue fundado en 1851 por don Guadalupe Sánchez quien llegó a este lugar con su familia el 12 de diciembre, procedente de Cihuatlán, Jalisco. El nuevo caserío recibió el nombre de Puerto Las Peñas de Santa María de Guadalupe, como podría esperarse del cúmulo de coincidencias que se dieron en torno a la fundación y que aludían a la Guadalupana. El nombre del fundador, el día de su llegada, su devoción a la Virgen del Tepeyac, y hasta su presunta ermita antigua dedicada a ella en este sitio. El Congreso de Jalisco le cambió el nombre a Puerto Vallarta en 1918.
Perteneciente primero a la diócesis de Guadalajara, el Puerto de las Peñas empezó a formar parte de la de Tepic cuando se creó esta sede en 1891. Al quedó en territorio de la parroquia de Talpa, luego pasó a la de San Sebastian del Oeste, convirtiéndose en parroquia en 1921. En aquel entonces también abarcaba parte del vecino municipio de Bahía de Banderas, Nayarit. En 1974 se redujo al solo municipio de Puerto Vallarta. Finalmente, la creación de nuevas parroquias en 1975 la dejaron de su tamaño actual, que abarca el asentamiento primitivo del Puerto de las Peñas.
El patrono de la parroquia es San José y Nuestra Señora de Guadalupe la titular del templo parroquial. Por voto solemne de los pobladores, emitido en 1926, la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, en el mes de junio, quedo instituida como la siguiente celebración parroquial más importante.
Desde 1921 hasta la fecha, la parroquia de Guadalupe ha sido administrada por siete párrocos: P. Francisco Ayala (1921-1926), P. José Ramírez (1929-1932), P. Luis Robles (1932-1940), P. Rafael Parra (1942-1966), P. Francisco Antonio Aldana (1967-1979), P. Jesús Meda (1979-1982) y P. Luis Ramírez (desde 1982).
Cuando se comenzaron a desplantar los cimientos en 1903, ya había una “antigua capilla bajo la misma advocación de Ntra. Señora de Guadalupe”, probablemente aquélla fundada por el P. Sabino Viruete el 15 de abril de 1883. Al llegar el P. Francisco Ayala en 1915 convenció a los vecinos de que era mejor hacer un templo más amplio que el proyectado, por lo que se demolió lo que ya se llevaba construido, se hicieron más hondas las zanjas y mas robustos los cimientos. En 1917 se terminaron los cimientos del pórtico y seguía adelante el alzado de los pilares y muros. Para diciembre de 1920 se llevaban erogados 26,648.41 pesos en la construcción, que no estaba aún a la altura “de la categoría del Pueblo”. En 1921, cuando se convirtió en el templo parroquial, funcionaba todavía la “antigua capilla”, que quedo rodeada por los nuevos muros y los andamios de la obra.
La construcción del templo empezó por el oriente, junto al cerro, a fin de construir primeramente el ábside, el presbiterio y las capillas anexas, por exigirlo así las necesidades de tener un sitio techado en el que pudieran celebrarse los oficios Divinos. En 1926 se bendijo la campana mayor, “La Eucaristía” y progresaba a buen ritmo, la obra, cuando se suspendió de repente, debido a la persecución que se desató en todo el país contra la Iglesia.
Una vez amainada la fase aguda del conflicto, volvieron a reanudarse los trabajos en 1929. Se comenzó la cúpula en 1930. En ese mismo año ya se dispuso la luz eléctrica en las primeras horas de la noche. Pero, para 1937, “aún no esta construido el techo y falta pavimento en una buena parte, levantándose por eso mucho polvo”. Por no haber lugar apropiado, debían administrarse los bautismos en la sacristía.
Durante la década de los cuarenta, quedó terminado todo el edificio, con excepción de las torres. El 27 de octubre de 1946 se adquirió una planta portátil de energía eléctrica y proyector cinematográfico para las clases de catecismo. El coro se estrenó el 12 de diciembre de 1951, junto con un órgano Hammond y aunque el P. Rafael Parra puso todo su empeño en acabar la torre principal para la misma fecha, no pudo lograrlo sino hasta 1952. La corona se hizo en 1963. Finalmente, el P. Luis Ramírez concluyó la fachada en 1987, agregando las torrecillas laterales y los enlaces con la torre central. Igualmente, libero la fachada norte de construcciones adventicias, formo el atrio y reacondicionó el curato.
