Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe
El corazón espiritual de Puerto Vallarta y uno de los íconos arquitectónicos más fotografiados de México, esta parroquia ha sido testigo de más de un siglo de fe, comunidad y transformación.
Los Orígenes: De Las Peñas a Puerto Vallarta (1851–1921)
Se acepta comúnmente que Puerto Vallarta fue fundado el 12 de diciembre de 1851, cuando don Guadalupe Sánchez llegó con su familia desde Cihuatlán, Jalisco. El cúmulo de coincidencias —su nombre, la fecha de llegada y su devoción a la Virgen del Tepeyac— hicieron que bautizara el caserío como Puerto de las Peñas de Nuestra Señora de Guadalupe. El Congreso de Jalisco cambió el nombre a Puerto Vallarta en 1918.
La primera capilla en este sitio fue establecida el 15 de abril de 1883 por el Padre Sabino Viruete. Cuando se comenzaron a desplantar los cimientos de un nuevo templo en 1903, esta capilla seguía en funciones. Al llegar el Padre Francisco Ayala en 1915, convenció a los feligreses de construir un templo más amplio: mandó demoler lo existente, profundizar las zanjas y reforzar los cimientos. Para 1921, el pequeño Puerto de las Peñas se convirtió en parroquia independiente, aunque la antigua capilla todavía funcionaba, rodeada por los muros y andamios de la nueva obra.
La Construcción del Templo (1921–1987)
La construcción comenzó formalmente por el oriente (junto al cerro), para concluir primeramente el ábside y el presbiterio, necesarios para celebrar los oficios divinos bajo techo. He aquí los hitos principales:
- 1926 — Se bendice la campana mayor, “La Eucarística”, y la obra avanza a buen ritmo hasta que estalla la Revolución Cristera, suspendiendo todos los trabajos.
- 1929 — Terminada la fase aguda del conflicto, se reanudan los trabajos.
- 1930 — Se construye la cúpula. Ese mismo año llega la luz eléctrica al pueblo, aunque solo en las primeras horas de la noche.
- 1937 — Un informe del Obispo de Tepic documenta que “aún no está concluido el techo y falta pavimento en una buena parte”; los bautismos se administraban en la sacristía.
- Década de 1940 — Se termina el edificio, con excepción de las torres.
- 1946 — Se adquiere una planta portátil de energía eléctrica y un proyector cinematográfico para el catecismo.
- 1951 — Se estrena el coro y un órgano Hammond el 12 de diciembre.
- 1952 — Se termina la torre principal del campanario.
- 1963–1965 — Se diseña, modela e instala la célebre corona que corona la torre.
- 1987 — El Padre Luis Ramírez concluye la fachada, agrega las torrecillas laterales, libera la fachada norte de construcciones adventicias, forma el atrio y reacondiciona el curato.
Los Siete Párrocos
Desde 1921, la parroquia ha sido administrada por siete párrocos: P. Francisco Ayala (1921–1926), P. José Ramírez (1929–1932), P. Luis Robles (1932–1940), P. Rafael Parra (1942–1966), P. Francisco Antonio Aldana (1967–1979), P. Jesús Meda (1979–1982) y P. Luis Ramírez (desde 1982). Dos de ellos —el P. Francisco Ayala, iniciador de la construcción, y el P. Rafael Parra, quien la concluyó— descansan sepultados en la Capilla del Calvario.
Arquitectura: Arte Pueblerino
Este templo no es una obra culta sino expresión del arte pueblerino, lo que simboliza la auténtica fisonomía de Puerto Vallarta. Fue edificado por maestros de obra, albañiles y artesanos que interpretaron, con los medios de su oficio, los valores plásticos y religiosos de su época — valores más propios del siglo XIX que del XX.
El conjunto de la torre principal es neoclásico, con una disposición que recuerda al célebre templo del Carmen construido por el arquitecto Tresguerras en Celaya, Guanajuato. Pero el volumen de los ángeles tenantes y la corona recuerda más bien ejemplos barrocos de Flandes o de Austria. Las torrecillas laterales son indefinibles y las linternillas comparten con la linterna de la cúpula una elegancia renacentista.
Para conocer cada detalle del interior —capillas, retablos, pinturas y esculturas—, visita nuestra página dedicada al interior del templo.
Nadie pretendería ya concluir este templo, porque perdería su calidez, plasmada en millones de fotografías. Puerto Vallarta se enorgullece de este templo pueblerino, afortunadamente inconcluso, así como París o Chartres lo hacen de sus catedrales, que también quedaron inconclusas para siempre.